sábado, 21 de agosto de 2010

Dos lobos...

La sabiduría nos llega de mil sitios distintos...puede estar en un sesudo discurso intelectual o en una galleta de la suerte...

Ayer fui a comprar incienso a la tienda de mi amiga Isabelita, Natura, una empresa que conecta con muchos valores que me son cercanos. En la bolsa de papel ponía lo siguiente:

Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:

"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en el corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."

El nieto preguntó:

"Abuelo, ¿dime cual de los dos ganará la pelea en tu corazón?"

El abuelo contestó:

"Aquel que yo alimente"

Creo firmemente en que la única libertad que a la que podemos aspirar, la única que podemos materializar es la de decidir y elegir, en este caso, a cual de los dos animales vamos a alimentar.

Si lo anterior lo relacionamos con el el Tao, cuando nos dice:

"sirve a los demás y todas tus necesidades serán colmadas" creo que el camino se abre ante nosotros, lo decía el poeta sufí Hafif con elegancia y simplicidad:

Cada persona
es Dios que nos habla.
Sé cortes, escúchale.

Sed felices o, al menos, intentadlo...

martes, 17 de agosto de 2010

Te bajo el árbol...


Etoo y Adil hablaban con Tureya bajo el árbol, la tarde había caído y era el momento de las risas, Etoo siempre tenía una en el rostro. Adil, más formal, le excusaba diciendo que su mente era simple, nada que ver con algo peyorativo, simple y natural, feliz más bien. Reían por los malentendidos de las traducciones simultáneas, Etoo hablaba en árabe, Adil traducía al inglés y la mente de Tureya lo convertía en castellano.
Tureya no sabía como se llamaba Etoo en realidad, sólo que era un calco del jugador de futbol y una sonrisa andante.
Cuando uno está tan lejos de casa el corazón se ensancha, se desprotege de las corazas que normalmente tenemos armadas para proteger lo que no es posible guardar, es por eso que hay momentos en los que las andanadas que nos lanzan los corazones ajenos nos dejan sin aliento y con un nudo en la garganta.

Un silencio se hizo entre los tres.
Miraron el árbol.
Cuando estés en tu tierra te acordarás de este árbol y de nosotros ¿no es cierto Tureya?.
Me acordaré, dijo ella, y algo profundo cambió.

PD Tureya: en árabe transparente y claro como el cristal.

Inspirado en una situación real.
Para Tureya desde el corazón.
Quien confía no se pierde...

¿Qué hora es Tureya?
- Ahora.
¿Quien eres Tureya?
-Este instante.

Sed felices o, al menos, intentadlo...

miércoles, 21 de julio de 2010

El último viaje de Keyta...


Una pequeña foto en un períodico, una mirada.
Keyta estaba pasando un día de campo, sol y agua en un pantano, estaba acompañado de unos amigos. El hijo de uno de ellos se adentró en el agua y pidió ayuda, se ahogaba. Keyta no dudó, si lo hubiera hecho no se hubiera salvado el pequeño. Pero Keyta no sabía nadar y las aguas se lo tragaron.
Me imagino al joven atravesando en una patera (no tenía papeles) cientos de millas nauticas, sabiendo que no sabía nadar. Las aguas del mar lo respetaron pero las de ese pantano no.
Keyta no dudó, me encoge el corazón. Keyta no dudó...
A veces la humanidad se muestra de forma plena, algunos podrían pensar que fue un acto reflejo, pero para que este muchacho obrara de esta forma se tuvo que abrir la puerta de aquello que nos hace más plenamente humanos: la empatía y la conducta altruista...sabía que apenas sabía nadar pero se arriesgó, salvó al pequeño y dejó la vida, esta vida, en ese pantano. Keyta nos mira, desde algún lugar. El arrojo de este muchacho y su muerte que se deriva de ello, no sólo ha servido para salvar al niño, también para que muchos reflexionemos sobre el gesto, sobre su humanidad, sobre nuestra humanidad.
Ahora el cuerpo de Keyta espera en un tanatorio para que se reúnan los fondos suficientes para que su familia pueda enterrarlo en Mali la tierra a la que quería volver, harto ya de nuestro mundo de riquezas y vacío.
Sed felices o, al menos, intentadlo...

martes, 15 de junio de 2010

Lágrimas...

"Debe haber algo extrañamente sagrado en la sal; está en nuestras lágrimas y en el mar..."
pensamiento sufí

¿Donde van las lágrimas que derramamos?...

Covadonga Cué es la fotógrafa de la expedición iberoamericana en el Maratón de las Arenas, esta es su obra. Nunca una foto me ha causado tanta impresión, tanta emoción; ha plasmado un momento de una intensidad vital enorme. Refleja mi llegada a meta en Sables, las manos, esas pequeñas manos que me impulsaron y me elevaron están presentes, siempre por encima de mí, mi cabeza apuntando al corazón. El último kilómetro lo dediqué a recordar a todos los corredores invisibles, a todas aquellas personas que tienen un lugar en mi corazón, recordando días de sol y luna en la noche. Paso a paso fui completando los últimos metros, allí estaba la meta. El viaje estaba a punto de terminar, no hay pensamiento, sólo sentimiento. Sólo por vivir ese instante hubiera merecido la pena todo lo que allí se viví. grandeza y sufrimiento, conexión con la naturaleza salvaje y con las profundidades de uno mismo.

Las lágrimas que uno derrama van a algún lugar, emoción de emociones...camino de ida y vuelta...

Sed felices o, al menos intentadlo...

lunes, 31 de mayo de 2010

Retratos: Edgar y Juancho


Conocí a Edgar en el 2008, era nuestro primer maratón de sables, un Colombiano de gesto tranquilo y amable; fui testigo, entonces, de su valía deportiva; lamentablemente no pude llegar a conocerlo de forma más profunda ya que no estábamos en la misma Haima.

Este año Edgar venía acompañado de su hijo Juanchito. Dieciseis años, el competidor más joven que ha participado jamás en una de las pruebas más duras y exigentes del mundo. Ambos eran parte de la haima en la que pasé los días y las noches de esta edición del maratón de las arenas.

Cuando llegaron al desierto no tenían el material necesario, una serie de infortunios les habían hecho llegar al desierto sin comida, material y apenas equipo. Ya en el aeropuerto de Madrid toda la expedición española y sudamericana se movilizó, unos aportaron comida, otros mochilas e incluso detalles pequeños pero necesarios en este tipo de pruebas. Al final, ambos, tenía lo imprescindible para poder empezar.



juancho


Muchos hombres y mujeres, curtidos en muchas batallas del ultramaratón, han sucumbido ante la dureza sin igual del maratón de las arenas; "la maldita carrera de locos" según las palabras de mi admirado Jorge Aubeso, se ha combrado muchos dorsales, muchas ilusiones se han visto truncadas. Sin embargo, Juanchito, bajo la mirada atenta de su padre, con la fuerza y potencia de la juventud que es bien encaminada, lo ha conseguido. Día a día llegaba a la meta, como un pura sangre que corre desbocadamente al principio, más tranquilamente después, oyendo la voz del desierto que te susurra al oído y que, si la oyes, te lleva por buen camino.


Juanchito sólo tiene pequeño su nombre en diminutivo (me gusta llamarle así y seguro que a mí me lo consiente) y su edad. Un gran corazón late dentro de su pecho; acostumbrado, por mi profesión, a observar al ser humano, puedo saber que es así.



Para mí Juanchito es un símbolo, una bandera; la de aquel que, desde joven, está del lado de la vida que puede hacer que seas lo mejor que puedas ser...es un potencial, una energía que espero y deseo que siga por el camino que ha elegido...el de la superación y crecimiento personal.


Edgar

Para Edgar no era importante la competición, él es uno de aquellos portentos de la naturaleza que pueden estar entre los primeros de una exigente prueba, lo realmente importante era la experiencia vital con su hijo, no lo hablamos, pero dudo mucho que me equivoque. El primer día, una etapa corta se dio cuenta de que Juanchito no administraba bien sus reservas, como buen pura sangre, pero sin experiencia ninguna en estas pruebas, no comía ni bebía demasiado, eso en el desierto puede costar muy caro. A partir de la segunda etapa Edgar no se separó de su hijo. En la etapa non stop decidieron vivaquear en la inmensidad de la noche del deiserto; cuando me enteré de su intención una sana envidia retrospectiva me invadió ¡quien hubiera sido juanchito!, una admiración profunda por ese padre y ese hijo me llenó el corazón. No importaba nada la competición, era la experiencia vital entre un padre y un hijo.
Edgar el hombre de mirada limpia, de corazón tranquilo, lleno de confianza en Dios; Juanchito digno hijo de su padre.
En la vida si no eres consciente de lo que te ocurre vas ciego en la oscuridad; soy consciente de haber tenido la suerte de aprender de ese padre y ese hijo, de esos dos corazones que han paseado su humanidad por las arenas del desierto.
No sé si algún día la vida nos reunirá de nuevo lo que sí sé es que jamás se romperá el vinculo que se ha fraguado en la haima 51.
Sed felices o, la menos, intentadlo...



domingo, 23 de mayo de 2010

Atalayas...



Atalaya: Eminencia o altura donde se descubre mucho espacio de mar o tierra.


El discurrir de la vida es un recorrer un camino, un sendero lleno de sorpresas, incertidumbres y lugares de descanso. En ocasiones este sendero se torna hostil, oscuro, lleno de sombras, otras, sin embargo tienes la posibilidad de subir a alguna atalaya desde la cual coger un poco de perspectiva, quizás, para subir a ellas debes apartarte un poco de tu camino, dejar la "seguridad y certidumbre" de tu sendero y atreverte a subir.

Creo que me he acostumbrado a subir a las atalayas que voy divisando, procuro no dejar ninguna atrás.

He subido a una muy alta, en la que se ven los fuegos de los corazones de la buena gente, de aquellos que, pudiendo ser lo peor, son lo mejor que pueden ser, aquellos que deciden dar en vez de recibir. He visto sus ojos, he visto sus corazones brillar en sus pechos, he visto como muchos se han vaciado por una idea, por un ideal. Este acantilado de la Breña significa para mí un símbolo, una atalaya desde la cual los he podido contemplar, me he perdido en sus miradas, he conocido gente buena. Me han regalado su ejemplo, su sencillez, sus inquietudes, su amistad y un sin fin de cosas que atesoro como lo más preciado. Me he dado cuenta que merece la pena el esfuerzo de subir a estas atalayas, estas fortalezas interiores.


Sables ha sido y es para mi una atalaya interior, un viaje hacia lo profundo; estar en contacto con la naturaleza primigenia y descarnada, allí donde nadie habita, recorrer, peregrinar en soledad por los páramos aparentemente yermos, exteriores e internos, volver a comprobar que en ellos está la verdadera fuente que nos anima. Contemplar/se y vivir la libertad plena de no depender de nada ni nadie, seguir adelante jugando una partida incierta, como la vida misma. Compartir lo bueno y lo malo, ver lo mejor y lo peor del ser humano pues en las situaciones límites aflora con facilidad lo uno y lo otro. El desierto no es una película de dibujos animados, es la dureza del pedernal y la suavidad de la arena en tus manos, la risa y el llanto...la vida.

Me gusta sentir la felicidad que emana de saber que vas por el camino correcto, en definitiva de eso se trata, se ser consciente de ello y dar un paso más...

Sed felices o, al menos, intentadlo...

domingo, 9 de mayo de 2010

Retratos...Oscar


"Transforma tu orgullo en dignidad..."
Jodorowsky
Parece que hace un siglo que ocurrió, pero sólo han transcurrido 10 días. Jueves 29, íbamos a organizar la entrega de dorsales del día siguiente en la casa de la cultura; el sol presagiaba buenos augurios para el fin de semana. Allí estaba, sentado en las escaleras, me acerqué a él y nos pusimos a hablar, era el primer corredor de la Breña. Desde Tenerife hay un largo camino hasta la Breña y él lo había recorrido. Su mirada franca, su porte de ultrafondista y una actitud serena me llamaron la atención.

A lo largo de las siguientes horas pude atisbar de la pasta que está hecho este isleño de mirada penetrante...



El circuito iba desgastando a los participantes, la arena, como si de una gran lima se tratara, iba consumiendo los cuerpos y las mentes y limpiando el corazón; cada vez que lo veía le animaba y charlaba un rato con él: "eres mi héroe, le decía", pues su carrera había empezado mucho antes que los demás.


La tarde dejó paso a la noche y el agotamiento físico y psicológico se extendía entre los que cruzaban la meta una y otra vez...

Serían las 2 de la madrugada cuando me avisan que hay un corredor al que le ha dado una fuerte crisis alergica, su ventilación era muy mala y le estaban poniendo una terapia con aerosoles, pero ese no era el problema; después de que le hubieran dicho el médico y el DUE que no podía seguir en carrera, el corredor se negaba. Cuando llegué allí me encontré a Oscar, ventilaba muy mal a pesar del chute de ventolín que le estaban metiendo, me senté a su lado y, después de ver como se encontraba, empecé a hablar, desde el otro lado de la máscara me dijo: "voy a seguir", una y otra vez le di la vuelta, le argumenté y con su disco rayado, con un hilo de voz..."si, pero voy a seguir".

Como no veía avance, me marché a dar una vuelta; cuando volví, me senté y le susurré al oído: "¿si estuvieras en mi lugar me dejarías seguir?". Oscar me miró con sus grandes ojos y pude intuir su sonrisa detrás de la máscarilla. Todo arreglado, se acabó...has hecho una buena carrera...Hazme una foto, me dijo...y se la hice.

Esta es la historia de un bravo y tozudo ultra, de mirada tranquila y modales suaves; un buen ultra que supo transformar el orgullo en dignidad...
Sed felices o, al menos, intentadlo...