
Ayer fui a comprar incienso a la tienda de mi amiga Isabelita, Natura, una empresa que conecta con muchos valores que me son cercanos. En la bolsa de papel ponía lo siguiente:
Un viejo indio estaba hablando con su nieto y le decía:
"Me siento como si tuviera dos lobos peleando en el corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión."
El nieto preguntó:
"Abuelo, ¿dime cual de los dos ganará la pelea en tu corazón?"
El abuelo contestó:
"Aquel que yo alimente"
Creo firmemente en que la única libertad que a la que podemos aspirar, la única que podemos materializar es la de decidir y elegir, en este caso, a cual de los dos animales vamos a alimentar.
Si lo anterior lo relacionamos con el el Tao, cuando nos dice:
"sirve a los demás y todas tus necesidades serán colmadas" creo que el camino se abre ante nosotros, lo decía el poeta sufí Hafif con elegancia y simplicidad:
Cada persona
es Dios que nos habla.
Sé cortes, escúchale.
Sed felices o, al menos, intentadlo...
Gracias por recordarnos que siempre hay una opción! Me gustan mucho tus historias! Saludos!
ResponderEliminarY en ello estamos... dándole de comer...
ResponderEliminar( aunque a veces nos cueste decidir y escojer.. ;-))
Pasé a saludar.. hacía algún tiempo que no entraba a pasear por este tú jardín..y es un placer reencontrarme con tus letras..
Un abrazo lleno de montañas..
Hermoso ejemplo de vida!! Que no siempre recordamos y que personas como tú nos ponen en el camino para reflexionar, buscando el crecimiento espiritual!!
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